Respirar por la boca causa “cara larga”? Lo que dice la evidencia

El artículo de Kandasamy (2025) revisa la evidencia sobre respirar por la boca en niños y qué tanto eso justifica tratamientos de ortodoncia tempranos. La idea popular dice que el…

El artículo de Kandasamy (2025) revisa la evidencia sobre respirar por la boca en niños y qué tanto eso justifica tratamientos de ortodoncia tempranos. La idea popular dice que el “respirador bucal” termina con cara larga, paladar angosto y mandíbula hacia atrás; el autor muestra que esa relación es muy discutida y que la evidencia no prueba causalidad directa. Varias creencias vienen de estudios antiguos y de modelos animales poco comparables con humanos (los monos son “respiradores nasales obligados”, por eso extrapolar sus cambios a personas es débil). Con mediciones objetivas, lo que se observa es asociación, no causa–efecto; y muchos rasgos faciales se definen muy temprano y dependen también de la genética.

En práctica, el artículo desaconseja expandir el maxilar o usar aparatos “para crecer la mandíbula” cuando no hay indicaciones reales (por ejemplo, sin mordida cruzada), porque puede no ayudar e incluso perjudicar la mordida. También aclara que respirar por la boca no causa TDAH; si hay ronquidos o congestión crónica, hay que evaluar la nariz/respiración y derivar cuando corresponde, sin tratamientos invasivos “preventivos” sin base. Conclusión: medir bien, tratar lo necesario y no asustar a las familias.

Referencia (divulgación/fair use):
Kandasamy S. (2025). Mouth breathing and orthodontic intervention: Does the evidence support keeping our mouths shut? Am J Orthod Dentofacial Orthop, 167:629–634.